jueves, 4 de febrero de 2016

Primera.

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la cosa es así:

hace siete años que inicié con un tratamiento fallido. nada fuera de lo común, pero la agobiante tarea de tener que escribir para desaforar los sentimientos... bueno, que es eso lo que me ha causado conflicto en las terapias con los psiquiatras y con la gente que me dice que escribiendo lograré algo.

si es que logro algo, ojalá tenga que ver con dinero. que quizá desahogarme con nadie, que me lean los que pierdan tiempo fácil o quieran encontrar con qué burlarse... me sudan el forro del... bueno, la verdad me importa poco. lo que sí me importa es tener que escribir por que sí. soy un frustrado hijo de la generación de barker, con la cara de chato y con el humor de chirbes. miren, que eso no lo digo yo, sino que ya es una criteria que atesoro por lo que dice la gente que me ha tratado ─ni bien, ni mal, sólo me han tratado─ y me consta, por que me gusta como se me viste y también que abad faciolince me mire con ojos de mala gana. también lo he tomado como halago.

sumergido en una depresión cada vez más atiborrante, me la he vivido en el gimnasio este mes y  he producido la gran cosa aunque tenga la deuda hasta el cuello y muy poca venta. me recuerdo mucho que cuando empecé con el negocio, me miraba siendo todo un panadero exitoso; que la gente me iba comprar lo de toda una semana. las hogazas tostadas, gigantes como las que hacía para los restaurantes donde me explotaban y pagaban con tanta educada miseria, esos panes serían los mismos que acá vendería. pero ná: que ni gana tengo de trabajar, me acabo los insumos y sólo me he concentrado en qué hacer para perder el tiempo y no pensar en el tema.

hace tanto que no me excito con nada: ni a lo sexual y ni a lo emocional. anhedonia pura. aunque me dió el gusto eterno verlos tampoco es que me de la gana repetir de nuevo ese día. de pleito, tirria con _______ y con tanta discordia por haber abandonado el trabajo de aquél día; que se me fue la luz y los del localito de a lado con una mala leche de que yo era responsable. tanto dinero invertido en el concierto y yo con que no me hallaba del disgusto. me siento todavía terrible por haber provocado tanto conflicto de algo que resultaba ser mi regalo. tampoco conecto con esos coqueteos que me mandan por como me veo cuando voy a cerrar tratos o de los conocidos que me dicen que me veo mejor. no hay ni tantito morbo en las pornos cortas que salen de vez en vez del tumblr. estoy peor que adulto de cuarentas, divorciado y deprimido.

me pasa también que cada año me formo de metas: el ante pasado fue de recobrar salud y libros de cocina; el pasado, fueron los libros de escritores que consagré con mi específico y desatinado gusto. como de aquellos que escriben guarro y me sacan de la cotidianidad pensando en que podría ser yo uno de sus personajes: mal gastado, llevado a una vida de adolescente eterno y de poca suerte. y este año, tendrá que ser el del cine. me he puesto a meta ver más cine que lo normal. al menos unas siete películas al mes y saber de qué van. no mirar por mirar, sino tener algo con qué entenderles: seguir críticos que me impongan detalles que ni en la consciencia de un magio pudiera yo captar. reseñas foráneas, directores de consagración europea; cinematógrafos con la pericia de un pintor... tanta cosa qué comer de cultura y a veces ni con gana de hacerlo. seguir en facebook, leyendo estupideces y bloqueando o dándole unfollow a cada individuo para que sus estados no aparezcan en mi timeline.

también la meta es que logre hacer que mi panadería sea el sustento, pero resulta que muchas veces, me causa tanta muerte estar encerrado en mi negocio; sin nadie que guste siquiera de probar a buena gana sin tener este afán facho de que para un pan, una concha y no un brioche de sarraceno y todas esas mamadas de pan de artesano. a veces ni yo me la creo.

pero hay gente que me cautiva, como aquel doctor amigo de mi mamá. tan joven y tan bonachón; aunque me siento todo un adivinador y creo conocer a los de su tipo, que pasan en la tristeza por nada y al final sólo son como todos nosotros. pero su pasión ante la gente, su facilidad de desenvolverse emocionalmente y de contarte sus carencias o sus desgracias y mirarlo con chuzquedad.vivaracho, divertido. cin tanta gana mía de abrazarlo para contentarle cuando dice que no le va bien, pero sé que es algo pasajero y que al final seré detestable y sabotearé el consuelo y simplemente diré algo burdo para pasar la escena.

bueno, el resumen de enero. ¿voy bien?


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