tengo en mente cómo será la novela, pero me cuesta concentrarme en cómo sacarla de mis sesos.
«4:27 de la madrugada y despierto afectada por el movimiento y el crujir de las paredes metálicas. la oscuridad empapando el panorama y muy poca paciencia para preguntar si es que me encuentro bien cuando pasan a lado mío en el pasillo que conecta a las cabinas del capitán. las cosas se han puesto malas desde que no hay forma de comunicarnos a tierra: el teléfono a muerto y creo que el telégrafo jamás funcionó. semana y media sin saber de junjie y de su vida en nueva york; de mi hija tampoco sé nada desde hace un año. con la corrupta mentalidad de su marido y la familia con la que se matrimonió.
creo que abordar el barco no ha sido mi mejor elección. (xaipa lleva tres años sin salir del coma.) tomar la dirección de la empresa a la cual detesto, convivir con los socios que tampoco tienen la mejor imagen de mi persona para consolidar proyectos. las firmas, las juntas, las llamadas y ahora los viajes. en barco. con gente que no conozco pero resulta que soy responsable de ellos. de los setenta.
esa voz...
tener 59 años y soportar las presiones de los socios. de vladlena, la mujer que es más joven que yo y lleva a su cargo dos empresas ferroviarias capitales de la industria en rusia. con un carácter amenzante, me siento cohibida y confundida; ¿en qué momento una mujer como ella puede verme a mí como su igual? yo ya no tengo la paciencia para hacerme la fuerte ante las decisiones empresariales. dejaría todo por quedarme con mi esposo; aunque tampoco es que lo desee. tampoco es que no lo ame, simplemente es algo honorable pasar los últimos días juntos. la empresa es como un hijo que jamás quise tener y hasta este momento tengo que seguir cuidando de él. demandante, severo y con poca estabilidad emocional.
se parece a mí.
ayer desperté más temprano. sentí las nauseas y no pude conciliar sueño. me cansé de estar acostada y fue en el momento en que me incorporé cuando los ví, frente a mí. sus cabezas redondas, brillando el ras de su piel con el reflejo de la luz gélida que atravesaba las portas. los ojos brillantes, como las criaturas que viven de noche y reflejan luz con las pupilas. en silencio, esperando mi movimiento. si fue un sueño, si es que me desmayé de la impresión o simplemente es el cansancio el que me hace recordar eso... pero la voz, sigue ahí. no sé qué diga, ni sé quién sea, pero por más que logro entender y no esté segura de qué me incite a seguirla, me paraliza salir a proa. mirar el mar negro, furioso que revienta con el barco. el cielo que se consume en el horizonte pro que jamás separa sus fauces con las del mar. y la inmensidad que no me deja discernir tranquila, si es que nos deja avanzar o nos engulle hasta separarnos del mundo. ¿qué tan lejos puede quedar rusia?»
y bueno, hasta ahora y en pocas palabras es lo que tengo seguro de qué va a llevar. también habrá sexo, supongo. toda historia de muerte y ansiedades lleva sexo.
jueves, 4 de febrero de 2016
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